FILOSOFIA

¿Se puede ser exitoso e inmoral al mismo tiempo?

Prof. José Tavárez  |  02 de noviembre de 2014 (22:50 h.)

A partir de la pregunta: ¿Se puede ser exitoso e inmoral al mismo tiempo?, el grupo académico Generatio Nova Univérsitas nos ha pedido que opinemos en el contexto del evento “24 Horas de Filosofía”, que semestralmente organiza en la UASD. De entrada nos parece pertinente hacer algunas precisiones en torno a los conceptos “inmoralidad” y “éxito”.

Aunque existen diversas acepciones del concepto inmoralidad, nuestro punto de partida será el consignado por la Real Academia Española de la Lengua: “Que se opone a la moral o a las buenas costumbres.”

En cuanto al concepto “éxito” o “exitoso” nos acogemos al que señala la citada academia: “Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. Buena aceptación que tiene alguien o algo.”

Prot. José Tavarez

Un hombre sabio, quizás el más grande de los filósofos en todos los tiempos, Jesús, en la parábola  “La Casa sobre la Roca” señala: “aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca… -En cambio- un tonto que construyó su casa sobre arena, cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre” (Mt. 7, 24-27).

Otra de las enseñanzas del Maestro de Galilea la encontramos en la siguiente expresión: “¿Qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? (Mt. 16, 26)

Aparte del contenido religioso que encierran estas palabras de Jesús, creo que aquí tenemos una enseñanza de alcance universal. Las soluciones “fáciles” y los atajos morales que nos rinden dividendos en el corto plazo, pueden cobrarnos al ciento por uno cuando vienen las consecuencias de nuestra falta de prudencia. Los ejemplos que ilustran estas consideraciones sobreabundan en el mundo y en nuestro país. Para solo señalar algunos casos veamos los siguientes (SEGUIR EN EL ANEXO):

CASO 1: BERNARD LAWRENCE "BERNIE" MADOFF fue el presidente de una firma de inversión que lleva su nombre y que él fundó en 1960. Ésta fue una de las más importantes en Wall Street. En diciembre de 2008 el banquero fue detenido por el FBI y acusado de un fraude que  alcanzó los 50.000 millones de dólares, lo que lo convirtió en el mayor fraude llevado a cabo por una sola persona. El 29 de junio de 2009, cuando contaba con 70 años de edad, fue sentenciado a 150 años de prisión.

CASO 2: PABLO ESCOBAR GAVIRIA: El capo colombiano, harto conocido porque de él ha corrido mucha tinta, se han hecho películas y novelas que le han convertido en leyenda. Este señor amasó gran fortuna mediante el narcotráfico, la extorsión y asesinatos. Según la revista Forbes, en 1989, Escobar era el séptimo hombre más rico del mundo, con entre 5 y 10 mil millones de dólares. En 1993, con apenas 44 años de edad, fue asesinado dejando tras de sí una historia de infamia, que incluso obligó a su hijo a cambiar de nombre y apellido.

CASO 3: RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO: Pocos hombres han acumulado tanto poder y riquezas como el dictador dominicano. Era dueño de todo un país, de sus fábricas, las mejores tierras y las más lindas mujeres. Pero todo eso no evitó que fuera ajusticiado y que su nombre y su familia fueran desterrados para siempre del país que manejó como una finca particular.

CASO 4: FELIX BAUTISTA: Si como se dice, sólo sus propiedades tienen un valor superior a los 3 mil millones de pesos, estamos hablando de alguien muy exitoso en cuanto a acumular riquezas en tiempo record. Sin atrevernos a decir que sean ciertas las acusaciones que pesan sobre el senador de San Juan, de lo que sí estamos seguros es de que no la está pasando muy bien, y aun cuando no sea condenado, su nombre ya está manchado por la ignominia, a tal punto que según el propio Bautista, su hijo se resiste a regresar al país por la vergüenza ante lo que se dice de su padre.

“De que le vale al hombre ganar el mundo si pierde su alma”, que en términos netamente humanos quiere decir perder la paz, el sosiego, la familia y el respeto de sus congéneres. Por todo esto nuestra conclusión es muy simple: “No es posible contravenir de manera grave y sistemática la ética y a la vez ser exitoso, si por tal entendemos “lograr la buena aceptación de la sociedad en la que nos desenvolvemos”.

Como decía Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todo el pueblo parte del tiempo y a parte del pueblo todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo.” Actuar mal y que nos vaya bien es una apuesta de alto riesgo, una especie de ruleta rusa en la que tarde o temprano vamos a perder lo más por lo menos.

JT

 

Santiago, 31 de octubre de 2014

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