11:59 h. Martes, 28 de enero de 2020
CUENTO

Albur de un Obrero

Francisco, un obrero de 40 años de edad, sin hijos ni esposa, vivía en un humilde hogar a las orillas de un rio. Un día al cobrar su salario de un mes de trabajo decide  ir a un centro de apuestas a consultar su suerte por primera vez; al cabo de la media noche ya había triplicado el monto con el que había iniciado y decide marcharse. A la  semana siguiente de continuar sus apuestas y seguir creciendo sus ganancias en las apuestas, francisco dejó su trabajo. 

Por. Adelso Reinoso  |  23 de noviembre de 2014 (17:25 h.)
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Un día decide ir donde su antiguo jefe y le propone comprar sus propiedades de la casa constructora, el jefe sorprendido se oponía a la idea, pero tentado por la cantidad que le ofrecía su antiguo empleado acepto. Francisco era entonces el nuevo dueño de la casa de obreros. Mientras sus ingresos seguían en aumentos y seguía invirtiendo cada vez más en comprar y comprar cosas. 

Fue como un día llega de costumbre a tempranas horas al centro de apuestas y esa noche la suerte no se encontró a su favor y terminó perdiendo todo lo que había apostado. En las siguientes semanas francisco despechado y lleno de ira de haber perdido decide triplicar todas sus apuestas y pierde en ella todo el dinero que hasta el momento había adquirido, pero este prosiguió y decide apostar su casa llena de lujos y su prestigiosa empresa y las pierde. 

En la mañana siguiente se encontraba ebrio y sin ninguno de los lujos que un día obtuvo,  en su vieja casita a las orillas del rio intentando encender algunos periódicos mojados para combatir el frio que hacía en su casita forrada de cartones; mientras tomaba los periódicos para quemarlos, miro en uno de ellos un titular que decía “el poder solo intenta acomodar tus ruinas, no ha crear un imperio”….