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POLíTICA

“El tema haitiano hay que afrontarlo con valentía”

http://retina.do  |  28 de marzo de 2015 (19:45 h.)
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En el balance histórico de las relaciones domínico haitianas, son excepcionales los momentos en que dirigentes políticos y sociales de ambos lados hayan colaborado de “manera genuina, auspiciosa, correcta, buena” en la conformación de un clima favorable que permita la convivencia de las dos naciones en un mismo territorio, de acuerdo con el historiador Roberto Cassá.

Las dificultades han dominado las relaciones, y un hito que destaca Cassá es el hecho de que en Haití “no se aceptó durante largas décadas la legalidad de la existencia de una nación dominicana. Esto fue un yerro capital de Haití, no del pueblo haitiano, sino de las élites haitianas. En Haití vinieron a reconocer el derecho de los dominicanos a ser nación, de hecho, no de derecho, en 1863. Esa posición de incomprensión por intereses y otros factores explicables, finalmente fue un error histórico, ellos lo que tenían que hacer era haber ofrecido a los dirigentes dominicanos una relación de reciprocidad, de colaboración, para impedir el establecimiento de poderes coloniales en la isla, pero no a costa del avasallamiento de los dominicanos como lo hicieron”.

Este lastre persiste hoy día entre los dominicanos, a juicio del historiador, que entiende “se retroalimenta con el problema migratorio”.

Prejuicio, más que racismo

“Tenemos una población de un millón de haitianos que está generando de manera creciente nuevas dificultades, que se agrega a los prejuicios de color y al racismo de muchos dominicanos, no de todos. El problema del prejuicio es mayor que el del racismo. Se quiere vender la idea, por parte de publicistas haitianos, de que los dominicanos somos racistas por definición. Ellos lo dicen y lo creen. Todo eso es falso. No somos una comunidad de racistas. Si hay una sociedad racista es la de Estados Unidos”.

Cassá no niega que, actualmente, haya razones para preocuparse. Por ello, considera que el problema hay que reconocerlo valientemente, y trabajar cultural y socialmente en los prejuicios y actitudes inadecuadas. “Es muy cómodo estigmatizar al pueblo dominicano en función de intereses no legítimos. Ellos nos pintan como un Estado nazi en el Caribe. Esta guerra de estigmatización que tienen los publicistas haitianos está dando lugar a una unificación creciente de los dominicanos sobre la temática haitiana. Tenemos un reto muy complicado”, puntualizó el reconocido historiador.

“Tenemos razón de estar preocupados, y la una solución debe estar vinculada a tareas educativas de la población dominicana, a cambios en las actitudes de los haitianos”, porque si los haitianos no están dispuestos a colaborar, dice, “no hay nada qué hacer en esa materia, y nosotros debemos protegernos como país”.

“El tema de la migración haitiana rompió las barreras de un orden previamente existente. Hoy día lo que hay es un desorden infernal que pasa por una corruptela generalizada, en primer lugar por los aparatos militares del país, y una complicidad de todos los agentes económicos” nacionales.

El historiador considera que se tiene que reglamentar la presencia haitiana en el país, de acuerdo a las disposiciones legales y “parar el tráfico y la presencia ilegal. Mientras haya esta masa ilegal el asunto no tiene solución porque es un mecanismo de la burguesía dominicana, de los factores de poder para profundizar y retroalimentar la explotación social. Los haitianos tienen muchos protectores dominicanos, pero del lado haitiano internacional nada de eso se habla, y desde luego tienen muchos protectores internacionales también. Es muy bonito para los norteamericanos que nosotros seamos el receptáculo de una presión migratoria indiscutible”.

“La comunidad dominicana tiene que enfrentar la situación y poner orden. Cesar la migración desordenada, y parar la ilegalidad”, subrayó Cassá.

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